Si tuviésemos que resaltar los rasgos mas característicos del Pueblo Vasco, nos quedaríamos con tres; un profundo arraigo a sus tradiciones, su cultura y su lengua el Euskera. En el País Vasco, una buena parte de las labores diarias de los campesinos y los marinos, han dado lugar al nacimiento de juegos y deportes tradicionales muy arraigados entre la población. Las regatas de traineras o el levantamiento de piedra, son testimonio de dicha capacidad de transformar el trabajo en deporte, juego y espectáculo. Una mención especial merecen los Bertsolaris, autenticos poetas que improvisan sus versos en Euskera mientras los cantan al público. Tampoco podemos olvidar las danzas vascas con su gracia, su colorido y su composición artística.

   

Los orígenes del folklore vasco son tan desconocidos como el Euskera. Numerosas hipótesis han sido vertidas sin que nadie haya logrado encontrar su verdadero origen ni el desarrollo de su evolución. Esta oscuridad se extiende, de hecho, a todo lo que concierne a los orígenes y evolución de la cultura tradicional y, particularmente, en cuanto a sus diversas manifestaciones musicales. Al estudiar la música popular, el primer problema al que nos enfrentamos es el de la definición misma de " folklore "; " una expresión musical que presenta una fisonomía y un carácter propio de un pueblo. "

Por otra parte, la evolución del folklore es aun un proceso ligado a la permeabilidad de las culturas. Todos los pueblos, en mayor o menor medida, sufren un mestizaje cultural con sus vecinos. El País Vasco, a pesar de no haber sido victima de invasiones durante siglos, ha recibido pueblos tales como los celtas o los íberos, y todos ellos han dejado su huella. Una de las principales dificultades en la búsqueda de la música tradicional, se origina en su transmisión básicamente oral. Las referencias escritas mas antiguas sobre el folklore no religioso se refieren a la danza. Por otro lado la recolección de testimonios vivos comenzó de forma muy irregular y tardía.

Santesteban d'Abbadie, etc… sacaron a la luz gran parte de la rica tradición musical cultivada durante siglos. Las fiestas vascas iniciadas en Urrugne en 1853, por Antoine D'Abbadie contribuyeron al desarrollo de las tradiciones autóctonas. Independientemente de las fiestas, las sociedades corales difundieron la música, a través de canciones populares arregladas. Pero fueron, sobre todo, autores como el Padre Donostia y R.M. Azkue, al comienzo del siglo XX, los que realizaron un inmenso trabajo desde el punto de vista folklórico y musical, recopilando de una forma exhaustiva las melodías y los cantos de todo el territorio. Contribuyeron no solamente a profundizar en la historia de la música vasca sino también en la historia misma de los vascos como pueblo.

Podríamos terminar con las palabras del Padre Donostia:

"Para conocer a los vascos, hay que conocer sus canciones ".